lunes, 11 de noviembre de 2013

Reseña: Dehumanizer - The Incomplete Man (2013)


Perú no es un país muy reconocido por su música extrema. Dejando de lado a Mortem y Ch'aska, es muy reducida la cantidad de nombres interesantes de la escena. Por eso, encontrarse con bandas con Dehumanizer es una grata sorpresa, ya que muestra señales de vida para el Metal Extremo peruano y también de renovación, denotando que se puede hacer material original con un sonido y producción acordes a los tiempos que corren. Sin más preámbulos, comencemos.

Dehumanizer practica un Death Metal Melódico/Progresivo que muestra mucha personalidad y madurez, algo que no debería ser tan extraño al saber que llevan 2 años trabajando en éste disco. Entonces, nos encontramos con un abanico tanto rítmico como melódico donde queda claro que no tienen que pedirle nada a nadie. No encontrarán riffs o ideas recurrentes entre temas que les recuerden específicamente a alguna banda, ya que creativamente han demostrado variedad en todos los tracks, sonando frescos en cada uno de los 10 temas del disco. De esta forma nos embarcamos en una montaña rusa de brutalidad y melodía, siendo justamente esa una de sus principales fortalezas: poder pasar de Death Metal duro y preciso a un estribillo cargado de melodía y sutileza, y luego rematar con secciónes en compases irregulares; todo esto logrado con facilidad y sobre todo, fluidez. 

El mejor ejemplo para poder explicar esto es el último tema homónimo: Comienza bastante intrincado y sin embargo muy agradable al oido, para luego atacar con furia y comenzar un juego de guitarras que se extiende hasta el segundo minuto, donde vuelve la complejidad rítmica, sin por ello perder el gancho (cosa que a lo largo del disco se vuelve un sello característico). Encontramos armonías muy agradables, tanto en las secciones calmas como en las partes más intensas de la canción. Así se desarrolla el tema hasta aproximadamente el minuto 4, donde un corte acústico da inicio a 3 minutos muy agradables y melódicos que se encargan de darle cierre al álbum. 

Justamente en ese ida y vuelta constante es donde ganan la partida: el constante combio y la cohesión de los elementos logran mantener al escucha atento pero entretenido al mismo tiempo, ya que se genera el disfrute por el tratamiento melódico y a la vez tensión al saber que en cualquier momento pueden cambiar de motivo o variar la idea que se está utilizando; generando una dinámica intensa y muy entretenida.

El desempeño individual tiene sus pros y sus contras. Por un lado, nos encontramos con una dupla de guitarras (a cargo de César Gutierrez y Daniel R. Ibárcena) que es una caja de sorpresas, siendo los principales generadores de ese dinamismo antes mencionado. De riffs rápidos y técnicos pueden pasar a ideas más agradables sin perder el hilo del tema, dándole aire fresco a todas las composiciones. Entonces nos encontramos con riffs que nos recuerdan a Death, Opeth, At The Gates, Atheist o Cynic, pero con un sello propio. Claramente se puede notar que el abanico de influencias es amplio, tomando un poco de todo para construir un sonido propio.

En la contraparte, el bajo a cargo de Alejandro Hernández quedó muy relegado. Apenas se destaca en el comienzo del instrumental “Invisible Walls”, lo que me lleva a pensar en el potencial que tiene el instrumento para la banda, pudiendo ser una pieza clave en la creación de melodía y textura, y no solo la típica base del tema. Alejandro también se encarga de las voces, realizando una buena labor con sus guturales en un rango medio que le permite sonar grave o desgarrar la voz sin muchas complicaciones, en un trabajo correcto.
En el aspecto percutivo, Daniel I. Ibárcena (hermano del guitarrista) demuestra mucho dominio y variedad, logrando estar a la altura de las composiciones. Daniel da lo que necesita el tema en cada momento, ya sea cuando hay que ponerse intensos o cuando las bases se complican, donde sus habilidades con el instrumento se realzan, ya que logra crear ritmos idóneos y que además no suenan trillados de bateristas del mismo estilo.

En cuanto a la mezcla y producción del disco, nos encontramos con un buen trabajo, un sonido moderno y limpio donde se pueden apreciar los detalles, siendo las guitarras lo más trabajado en cuanto a la independencia de cada una en pos de las armonías entre sí. La voz suena potente y clara, algo típico en el Death Progresivo, y la batería tiene mucha presencia, siendo posible distinguir cada platillo y los fills que toca sin mucho problema. El bajo quedó relegado en la mezcla, ya que a pesar de que es posible distinguirlo, suena muy apagado en comparación a los otros instrumentos.

En conclusión, nos encontramos ante un disco sólido, que si bien no es (ni pretende ser) algo revolucionario, es muy entretenido y se deja escuchar sin grandes complicaciones. “The Incomplete Man” es aire fresco para la escena de Metal Extremo Latinoamericano, y un gran paso para esta banda que empieza a forjar su camino en la música extrema, cumpliendo las expectativas con creces.

Calificación: 82/100